La mayoría de los perros saben que no son los que deben dirigir la casa. De hecho no quieren cargar con esa responsabilidad. Pero si su dueño no asume el papel de líder, no tienen más opción que intentar hacerlo.

En la naturaleza tienen reglas y límites. Cuando un perro vive en una casa quien ha de imponer las reglas somos nosotros. Por tanto lo que se le permita hacer en casa solo depende de nosotros.

Hay determinados comportamientos que los expertos aconsejan prohibir ya que animan a que tome el liderazgo. No debemos permitir que se suba encima de nosotros cada vez que lleguemos a casa (ni a nosotros ni a nadie), que llore cuando se vaya a quedar solo, mostrarse posesivo con juguetes o con la comida, mostrarse agresivo hacia cualquier perro, o hacia cualquier persona. Tampoco debemos dejarle que ladre sin cesar y por supuesto que marque o muerda.

Hay algunos comportamientos que son instintivos para los perros y otros que son genéticos. Como dueños y líderes debemos controlar ambos. Cada vez que bloqueamos un comportamiento instintivo hemos de reconducir la energía hacia un comportamiento que nosotros aceptemos, ya que la energía que impulsa a nuestro perro a iniciar ese comportamiento deseado no desaparece.

Fuente: mundoperro