El estrés es una de las principales dolencias a las que nos enfrentamos actualmente. Nuestro día a día está cargado de tensión y prisas. Según los expertos, es producto de la relación que mantiene el hombre con su entorno, es decir, es la reacción ante el peligro a través de una serie de respuestas físicas o psíquicas.

Sin embargo, el ser humano no es el único que lo padece, ya que numerosos estudios de psicología científica han demostrado que los animales también padecen este mal. Así, una mascota estresada es aquella que sufre por algún motivo relacionado con las circunstancias que le rodea, o bien porque percibe un futuro sufrimiento.

Principales causas

Los animales que padecen estrés constante son aquellos destinados a experimentos científicos, que se encuentran en laboratorios. Asimismo, es causa de sufrimiento la manipulación a la que se ven sometidas aquellas especies que forman parte de la cadena alimenticia humana, almacenados en pequeñas celdas y transportados en camiones cuyas condiciones no son muy cómodas para el animal. Las consecuencias de este sufrimiento son la pérdida de peso e, incluso, de la de calidad de la carne.

Por otro lado, cabe destacar el estrés al que están sometidos aquellos animales que se emplean en fiestas populares, como la taurina. Y es que antes del festejo, el animal, acostumbrado a los amplios campos, es transportado y posteriormente encerrado en espacios demasiado pequeños, por lo que intuye que algo va a ocurrirle.

El estrés en la mascota

En muchas ocasiones, los perros y los gatos tienden a padecer este mal al aceptar el estrés de su amo como suyo, es decir, por una especie de contagio. Todos saben que los animales de compañía profesan un gran cariño por sus amos y tienden a sentirse tristes ante el sufrimiento de éste. La otra causa principal guarda relación con los cambios de ambiente, en cuyo caso suele ser pasajero y desaparecer cuando el animal se acostumbra al nuevo hogar o a las nuevas costumbres. Sin embargo, cuando la situación es demasiado duradera se convierte en preocupante, ya que puede llegar a alterar algunas funciones internas, elevando la frecuencia cardiaca o aumentando el consumo de energía.

Se pueden enumerar otras situaciones generadoras de estrés, como los viajes interurbanos en metro o autobús, además de otros medios de transporte como el tren, el avión o el coche. Asimismo, cabe destacar la ansiedad que sufren aquellos animales que no cuentan con el suficiente cariño de su amo, que se encuentran demasiado tiempo solos y aburridos y el de aquellos perros que acuden con frecuencia a exposiciones caninas o felinas. En el caso de los peces, las buenas condiciones del acuario son indispensables. En este sentido, los terrarios de los reptiles o las jaulas de los pájaros deben igualmente ajustarse a unas dimensiones adecuadas.

Cómo detectarlo y combatirlo

El cambio en el carácter de la mascota es el principal signo de que el animal sufre estrés. Así, es frecuente que presenten agresividad, mal humor o reacciones que no se hayan observado con anterioridad. En el plano físico, es posible que esta patología le cause al animal vómitos, diarrea u otro tipo de enfermedad.

Asimismo, en el caso de los perros, se puede sospechar de estrés si se lamen obsesivamente o se muerden alguna parte de su cuerpo, hasta el punto de autolesionarse. Si la mascota presenta alguno de estos síntomas, conviene acudir al veterinario para que determine si la causa del cambio se debe a alguna enfermedad o si está causada por estrés o sufrimiento de algún tipo. En el segundo caso, lo más conveniente es prestar al animal la atención que requiere, evitando el aburrimiento excesivo y proporcionándole muestras de cariño.

Fuente: mundoperro